Un agente de voz que atendía las reservas de un restaurante
Un restaurante italiano con dos locales en la costa de Alicante recibía las llamadas de reserva en plena hora punta y también fuera de horario, con clientela que habla español, italiano o alemán. Cogerlas todas sin desatender la sala era imposible.
- Agente
Hola, soy el asistente de IA del restaurante. ¿En qué te ayudo?
- Cliente
Quería reservar para cuatro el viernes a las nueve.
- Agente
El viernes a las 21:00 tengo mesa. ¿A qué nombre la reservo?
- Cliente
A nombre de Luis, por favor.
- Agente
Hecho, Luis: viernes a las 21:00, cuatro personas.
- Reserva anotada en la hoja y el calendario
- Aviso enviado al equipo por WhatsApp
- Un agente de voz atendía el teléfono a cualquier hora: consultaba la disponibilidad real antes de confirmar y creaba, cambiaba y cancelaba reservas.
- Cada reserva quedaba anotada en la hoja de cálculo y el calendario del propio negocio, en sus cuentas, no en las nuestras.
- El equipo recibía un aviso por WhatsApp con cada reserva nueva, cambiada o cancelada, sin sacar a nadie de la sala.
- Aplicaba las normas de la casa: los grupos grandes y los pedidos para recoger se derivaban al teléfono del local, donde los atiende una persona.
- Cada semana enviaba por correo un informe con las llamadas, los idiomas y las reservas.
- Cuando tocó el segundo local, se replicó el sistema con su propio número, su agenda y su hoja, sin mezclar datos entre locales.
- Respondía las dudas de siempre y mantuvo conversaciones completas en italiano y en alemán.
Cómo supimos que estaba listo:
Batería de pruebas en producción antes de dar por buena cada versión: crear, cambiar y cancelar reservas, pedir horas ya ocupadas y provocar dobles reservas. Comprobamos que las reservas de un local no se mezclaban con las del otro. Si el calendario falla, la reserva no se pierde: queda registrada en la hoja y el sistema sigue adelante.